Los viejos no hacemos nada. Porque claro, a estas épocas, como fuimos educadas, discurrimos poco. Pero ahora, con los años, una va aprendiendo, y si yo fuera más joven de lo que soy, hoy tendría más fuerza. A los sesenta y tantos años, a los setenta, a los sesenta y cinco.
Y formaría una sociedad de viejos para manifestarnos y para pedir que nos atiendan y que nos cuiden mejor. Eso me gustaría hablar. Yo ya no hablo para mí, que ya estoy terminando los días, pero las que quedan... Pero bueno, si tu le propones a una...porque una vino una vez a mí y me dijo:
- Esta comida no me gusta nada. Dame ganas de levantarme e marcharme
E lle dixen eu
- Pois colle unhas cuantas que eu vou detrás.
- Ai, pero despois, se nos votan fora, tal, cual....
¿Me entendiste?. No se atrevían.
Teníamos que tener una sociedad. Nos dan unos casinitos para estar conversando...Muy bonito, hombre, muy bonito, pero sin fuerza, sin fuerza...
Estuve leyendo las cartas que me escribís, y hablaba una señora sobre la vejez, de que muchas las mandan a las residencias y están muy contentas, decía esa señora, porque las llevan y despues vamos a verlas y parece que se aclimataron a vivir en esa sociedad. Ya nos presentan a las amigas que tienen y todo.
Pero ella no sabe que cuando marchan, las otras lloran. Y yo una vez a una le pregunte: ¿Y usted por qué llora, si acaba de decirle a su hija que estaba muy contenta aquí?. Y dice: Señora, yo tengo dignidad y amor propio. Si ella me trajo para aquí y preguntarle si estaba contenta le dije que sí, pero ella no será tonta para darse cuenta que yo aquí no estoy contenta. Pero tampoco se lo quise hacer ver, porque tengo amor propio y dignidad.
Y yo estuve pensando... ¡¡¡que poco discurrimos las viejas!!!. Ahora, a mi edad, ya no se discurre nada, porque ya no sabemos expresarnos, a veces ni sabemos lo que decimos. Son muchos años encima. Pero a los 70 se podía discurrir mejor. Pero, claro, nuestra educación no es como la que tienen ahora nuestros hijos, nuestros nietos...ya están viviendo en una sociedad en la que nosotros no estamos acostumbrados a vivir.
Pero si a nosotros nos animarán y nos dijeran lo que pasa en el mundo entero, estaríamos enteradas. Pero muchas de mi edad no se enteran de nada, ni del Internet, ni de que descubrieron esto ni lo otro. Nada. nada de nada.
Pero a los 70 años aún se puede hacer algo. Mire, los obreros se juntan para pedir mejoras, los empleados para mejoras, la gente de carrera que quiere más sueldo...a la calle todos, con libertad para hacer una manifestación. Y los viejos no hacemos ninguna. Nada más que nos ponen en unas habitaciones, que las pone el Ayuntamiento o el Estado, no lo sé, la Seguridad Social, un saloncito con un mostrador haciendo que es una cafetería, y otra habitacioncita para leer el periódico. Y con eso ya nos contentamos. Que algunas ya no van ni leen el periódico. Porque no las acostumbraron en su casa. Nada más que a trabajar, a trabajar, las tenían como muchachas a sus madres. Y no les enseñaban lo que era la vida. Llevaron una educación muy distinta.
Pero ahora no. Yo si tuviera 70 años sabiendo lo que estoy sabiendo, yo haría en ese casino una reunión para las viejas para salir a la calle y pedir mejor pensión. Porque...¿qué nos suben? Si no nos da para vivir. Dicen que nos ponen unas horas para las muchachas, que nos vengan a hacer la comidita y tal, 5 minutos. Porque esas chicas hacen lo menos que pueden, lo que quieren es ganar pero no mirar por el viejo. Yo lo estuve viendo muchas veces que llevaban la comidita para las viejas, sí, pero rápidamente ya estaban en la calle. ¡Esas que van a querer a un anciano!. Al anciano hay que protegerlo más.
¿Qué no lo quieren en casa?. Pues el Estado o ellos mismos que le den una casita para vivir, teniendole una chica entre los hijos que ganen. O el estado ayudarles más. Esto lo estaba pensando yo hoy por la mañana, de que los viejos debíamos tener un partido de viejos, para ir a las manifestaciones y hacer nuestras protestas, por lo que mal que se está pasando la vejez.
Y gracias a esta vejez teneis este mundo feliz, para vosotros, no para los viejos. Los viejos recojimos todo lo que nos echan los jóvenes, que están ahora viviendo felizmente, con coches. No uno, dos. Y a la madre en la residencia.
Y dicen que son felicísimas, que hasta le presentan a las compañeras. Cuando ellas marchan de la residencia, que están tres minutos, ellas con el chal, lo ponen así en la cara, y quedan llorando. Las he visto yo.
Y ahora estoy pensando que mal hice yo no decirle a cuatro viejas que nos levantaramos del sillón y fuéramos a protestar por las calles como van todas las manifestaciones que se están defendiendo. Pues vamos a manifestarnos, a pedir esto, pues hoy ganarían los viejos, porque hay más viejos que jóvenes. Pero no lo empuja un joven, porque la vieja esta cansada ya de vivir y no piensa en nada más que en morir.
Pues noo. Quien me diera hoy tener 70 años, porque yo iba a hacer una campaña fuerte con los viejos, para que se defiendan. Ahora al que nace le dan más dinero, al que otro, otro, y a la vieja nada. La meten en la residencia y listo. Y gracias que las residencias del estado son las mejores, eh, tienen médicos, enfermeras. En las otras dicen: "Las llevamos porque en casa no la podemos tener, porque no tenemos para cuidarlas esas enfermedades, y en la residencia hay gente especial para cuidar a los viejos.". Lo que hay en las residencias son chicas de servir, de hacer camas, de limpiarlas, eso sí. Pero no médico ni enfermera ni nada. Que a veces ellas dan las inyecciones, y vaya inyecciones, eh...que los camisones se llenan todos de sangre y las sábanas.
Esto es verdad.
No hay quien mire por la vejez.
En esas residencias no hay médico. Es mentira. Nos llevan a la Seguridad Social, para eso la pagamos, y allí nos dejan y no nos van a ver. Como dice el médico..."Vaya negocio que tiene esta gente, cobra la mensualidad y nos la traen aquí cuando está mal."
Ahora ya soy una anciana, pero si fuera más joven, la verdad por delante. Ahora hay gente que es capaz de morir antes de pedir. ¡No, hija, no!. No es verguenza pedir, porque tú lo has trabajado y lo has ganado, y tienes derecho a manifestarte.
Por eso, la vejez no está atendida, no está atendida. Todos tienen una asociación y piden para sí cosas. Pero los viejos no piden nada, están callados. Viviendo malamente y lo ponen allí en la residencia. "Oi, allí hay gente que los atienden, que son especialistas." ¡Ni una enfermera hay!. ¡Ni un médico!.
Claro, cuando uno está mal, que ya se incomoda el anciano, y pide médico, llaman a la Seguridad Social para que nos vengan a buscar una ambulancia y dejarnos en la residencia del Estado. Y yo muy contenta en estar en aquella residencia cuando iba. Porque era mejor que estar allí dentro sin cuidarme.
Así que no os hagais las ciegas y no digais cosas que no sentís. Hijitas que llevais a vuestras madres a las residencias. Sabeis que quedan allí solitas, eh, ni por la tarde tienen un céntimo para tomar un cafeíto caliente. Porque unas tienen verguenza y no lo piden. Y otras que tienen caridad, que están allí, que son viejas y tienen una pesetita, se les paga el cafeíto. Que tienen gana de un cafeíto por la tarde, y hasta no lo toman.
Pues hoy oí por la televisión, pero fué tan cortito lo que dijeron, porque por los viejos nadie se molesta, que nos iban a hacer la vida más cómoda al viejo. De vivir en nuestras casas, ponernos un servicio mejor de lo que hay ahora, porque ahora va una hora y en una hora no soluciona nada la papeleta.
Y el estado que mire más por los ancianos. Es que el anciano hoy puede hacer fuerza, porque hay más votos de viejas que de jóvenes. Porque hay más viejas que jóvenes hoy en dia. Yo voy por la calle y todas son ancianas. Y no sabemos hacernos valer. Hay que hacerse valer. No por orgullo. Por necesidad de vivir honradamente. Y felizmente.
Una vieja, una anciana mejor dicho, que no viva con su familia, aunque le den oro, eh, se acuerda siempre de su familia. Hay una canción muy bonita que cantan en la iglesia...yo no sé cantar pero me acuerdo de la palabra que decía así: "Una madre no se cansa de esperar." Era hablando sobre los hijos que estaban esperándolos. Y no nos cansamos de esperar a que nos venga a hacernos felices.
Yo lo que quiero hablar a las ancianas de 70 años que se unan. Yo ya me estoy...nada...pero las ancianas de 60 y 70 se pueden unir y pedir mucho para la vejez. Somos la mayoría y no pedimos nada.
Yo quería expresarme de otra manera para que me entendierais mejor, y mejor explicación, y que hablase mejor de lo que estoy hablando. Porque ahora dí un bajón muy grande, y mi cabeza no está como hace unos meses, que me salían a borbotones la conversación para que mi nieto me la cogiese. Pero ahora ya me cuesta un poco de trabajo, porque ya no hilvano bien yo el diálogo ni nada. Ni sé expresarme ahora tan bien. Hace un mes, fuí bajando, y quiero expresarme como antes, y no tengo esa facilidad.
A veces estoy leyendo vuestras cartas y en el momento se me ocurren muchas cosas. y me saldrían bien. Pero como no me puede teclear, las dejo, y después, algo que recuerdo de lo que me están diciendo quiero exponerlo aquí en Internet. Pero no tengo facilidad de palabra ahora. noto que he perdido facultad.
Pero pido a todas las ancianas, que de 70 se discurre bien, eh. Porque yo a los 88, ¡mi madre, que fuerza tenía!. Y qué animos para llevar mi vida. Y la perdí. No supe... Bueno, algunas veces tengo dicho: "Podíamos hacer aquí un plante en el comedor, para no comer, para que nos dieran mejor comida.". Pero dos o tres, las otras se acobardaban. Porque las hicieron infelices, no supieron mimar a una madre y decirle la valía que tiene. Se fue apoquinando, apoquinando, apoquinando...y después, con 90 años, ya no hay aquella agilidad. No. Ya se pierden muchas facultades.
Lo que no pierden mucho las viejas es el amor propio. Y la dignidad algunas. Porque cuando vienen a visitarlas, se ponen tiesas y firmes, como quien estoy aquí muy contenta. Pero no es cierto. Porque yo lo ví.
Pero si se le dice salimos a las calles para manifestarnos, pocas, pocas se atreven a hacerlo. Y con esta cobardía de los viejos, el mismo estado, el gobierno, no nos hace caso. Ningún político. Nos dan muy poco, pero había mucho que dar.
Y eso que yo soy feliz, porque yo tengo quien me quiera, que me quieran de verdad, porque me lo demuestran. Pero hay muchas que no.
Lo que has hecho, mamá, me olvide. Lo que has hecho, mamá, me olvidé. Ahora tengo que hacer muchas cosas, tengo que trabajar fuera de casa...¡y tomar el vermú a las 11 de la mañana!, como las veo yo. Muchas veces voy a las entidades en que están empleadas, y donde va fulanita. Pues fue a tomar un café. Y estoy esperando una hora a que venga del café. Porque la otra calla y no la descubre porque también quiere ir después a tomar el café. Para eso hay tiempo. Para eso tienen tiempo. Y para ver la televisión, para elegir los modelos tan bonitos que usan ahora las mamás jóvenes.
Yo una vez oí una conversación, me vino ahora a la memoria. Estaba en un jardín sentada y llegó una señora y le dice:
- Hola, enhorabuena, se casó tu hija. Se casó muy bien.
- ¿Y donde vive?.
- Vive aquí en La Coruña.
- Ah, pues te voy a dar un consejo, le dijo esa señora a la madre. Visitala poco a tu hija porque ella si te visita es para cuando tengas los hijos, que te los cuiden.
- ¡Mujer, que cosas dices!
- Te lo digo porque me pasó a mí, para que tú no caigas en lo mismo, porque yo te quiero. Yo cuidé a mis hijas y cuidé a mis nietos y ahora no hay quien me cuida a mí. Así que, éstate alerta, no cuides a los hijos de tu hija, vive tu vida, porque aquí ahora cada uno vive para sí.
Yo lo que quiero es pedir para los viejos. Mi cabeza ya no está como la del mes pasado, que si no, salía a la calle.