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miércoles, 12 de marzo de 2008

As Lavancas

Nunca te hablé de las primeras transportistas de pescado, que fueron unas señoras de Finisterre jóvenes que trabajaron con unas camionetas que nadie conducía de mujeres casi, en ese pueblo, que eran las únicas, como hombres trabajaban en el pescado y lo llevaban a Coruña.

Entonces, como no había coches y el de línea llevaba casi un día por las carretera, que rompía las ruedas. Y no podíamos. Queríamos el camión de las Lavancas, porque tenía menos pinchazos, y eran chicas muy inteligentes. Y nos llevaban en el coche. El pescado atrás y nosotros delante. Y después tenían otra con una caja para el pescado y otro poco con dos asientos, o tres o cuatro.

Y cojían por la carretera a alguno que la paraban.

Y entonces yo iba en el coche delante con ellas. Delante, pero veíamos todo lo de atrás, porque eran camionetas raras, antiguas, y que se comunicaban y se veían la gente que venía atras.

Y... pasamos por la carretera y vimos unos soldados que la querían parar. Y ellas no querían.

Y una señora mayor que venía de Finisterre dijo:

-Non tendes alma, muller. Collede a eses soldadiños que veñen da guerra. Mirade, que pinta traen, pobriños, con eses capuchons que traen postos. Collédeos.

Y los cojieron.

Y esa señora iba a Coruña a comprar quesos para venderlos en Finisterre de estraperlo. Y los llevaba debajo del asiento, que era hueco, y lo puso en una cesta, tapado así con unos paños.

Y los soldados se pusieron al lado de ella. Y ella, siempre, se estaban bajando los soldados, y le dice:
- Nenos, vos traedes piollos, que non fasedes máis que rascarvos e tirar dos calcetíns, non facedes máis que baixalos.

Y los veía así. Y cuando salimos del coche, los soldados dijeron:

- Adios, señora, moitas grancias por defendernos.

Y ella coje los quesos, y los vió todos arañados, arrancaos.

Ellos, los soldados, no tenían... tendrían piojos, pero la otra creía que estaban rascando los piojos pero le estaba comiendo los quesos. Y ella a los quesos le llamaba tetillas. E empezou a decir:

- Desjrasiaos, sinverguenzas, ¿eu os fixen vir gratis da Coruña e vós espinicasteis todo nas tetillas ?. ¡Sinverjuensas, canallas!.

Y se incomodó toda porque tuvo una pérdida muy grande.

Y eso eran nuestros viajes que haciamos cuando terminó la guerra. Porque ni taxis había.

martes, 26 de febrero de 2008

Mis mejores años

Yo pasé los mejores años metidos en la Guerra. Mis mejores años. Que ese chico que decía que estaba sufriendo, que no podía estudiar, que tal, pues no tenía el agobio que tuvimos nosotros. Ni nos dejaban bailar, ni cantar, estaba prohibido. Nos queríamos reunir en casa de unas amigas para pasarlo bien, porque ya nos habían sacado los casinos y ya no podíamos ir. Y queríanos divertirnos y no podíamos.

Hasta si estábamos en la calle, y la juventud claro, no teníamos nada, y a veces, cantábamos y nos poníamos a bailar, cosas de chicos jóvenes, pues ya venían dos a decirnos: "Cuidadito con que baileis, esto está prohibido en la guerra." Y ya teníamos que callar. Eso no fue vivir.

Y despues con el dinero, que ya os hablé, en la guerra eran sellos. ¡Y pobre de nosotros!. Porque a veces unas las sacaban de las cartas que estaban cuñados. Y si yo iba a comprar una cosa y le daba uno, llamaban por mi: "Oh, mira, que está cuñado.". Había que tener un cuidado para que fuera un sello bueno. Y después de andar por las manos, estaban todos estropeados.

Por eso, cuando ahora un chico se queja: "Ay, me aburro.". ¿Y nosotros en la guerra que?. Al casino no fuimos porque nos sacaron todo, la gramola, no teníamos cosa musical porque nos habían llevado todo, discos y todo. Unas amigas mías tenían 3 ó 4 pianos en su casa. Y sabían tocar el piano. Y estaban tocando y un día les llamaron la atención: ¡¡¡Que tampoco podían tocar el piano!!!. Si no se los llevaban. Y no se los llevaron porque eran de derechas.

Pero me invitaban a mí, porque eran familias muy antiguas, ya de mi casa, y de mis padres, y yo las quería mucho. Después eran más de izquierdas que yo. En la guerra, eran de derechas y se volvieron de izquierdas. Por ver los "safarranchos" que había. Digo "safarranchos" como si fuera una niña, contro... Ja ja, esa frase me hizo gracia que me saliese.

Después abrieron ya cuando se termino la guerra. Porque antes ni las bandas de música venían en las fiestas. Que vaaa. Noo. En la guerra no había nada. Pero después cuando esto se fue formalizando ya empezaron a bailar, a dejar música. Claro, música pasada por la censura, no se podían cantar muchas canciones. A leer, pero tambien no se podía leer, teníamos que leer los autores que le gustaban a la dictadura.

Por eso, hijiños, no quejaros de vuestra juventud. Que yo la perdí en lo mejor de mi vida.

martes, 27 de noviembre de 2007

Carreteras de Antes

Hoy hay muchos adelantos, muuuchos adelantos. Cuando yo era joven, os vais a reir eh, pero fue cierto, las carreteras por donde paseábamos...en el pueblo había unas carreteras al lado del mar, preciosas, con un malecón y unos bancos para sentarse. Pero yo no me atrevía a atravesar la carretera porque todo eran piedras en pico. Llevaba unos zapatos nuevos preciosos y los estropeaba todos. y yo andaba por las aceras, porque un lado era todo carretera y el otro eran aceras.

Y claro, aquello era terrible. Estrenar unos zapatos y si el tacón era de piel ya iban destrozados. Destrozados.

Iba a Coruña...5 o 6 pinchazos en las ruedas. A bajarse del coche, sacar la rueda, inflarlo con un bombín...un bombín no era, ahora no me sale la palabra, era para inflar la rueda porque era la rueda y después dentro tenía otra de goma. Que ahora ya no existen esas ruedas.

Y claro, cojían el clavo que aquí le llamabamos los gallegos chatolas. Venían las lecheras lloviendo torrencialmente por esas carreteras, todas llenas de piedra. Y entonces llevaban unos zuecos y le clavaban esas chatolas que llevaban. Y tenían una cabecita así plateada, pero después ya se ponían todas oxidadas. Y caían de los zuecos y por las carreteras, claro, en las aldeas bajaban y pònían las carreteras llenos de eses clavos. Pasaba un coche y un pinchazo. A bajarse del coche y tal.

Nosotros una vez hicimos un viaje a La Coruña mi hermana la mayor y yo, con un amigo y una amiga que eran dueños del coche. Y el tenía mucho genio. era muy guapo, buena figura, todo...pero un genio terrible. Cada pinchazo que tenía lo que tal oíamos Dios mío. Yo hasta le tengo ayudado, y era la pequeña, que ellas eran mayores que yo. y yo decía no grites, hombre, no te incomodes, te ayudo yo. "Eeeesto que non hai España...como está...tal". Y unos gritos terribles. Tenía razón. No llegábamos a La Coruña. Y el sudaba, que iba todo elegante, para presumir. Y resulta que tenía que arreglar el coche.

bueno, cuando llegó Franco, iba a Corcubión, y las carreteras hasta La Coruña estaban todas destrozadas. Porque las arreglaban de esta manera. Unas mujeres, pobrecitas, venían con mantones y unas saias gordas y envolvian las manos en trapos como si fueran una venda. En vez de guantes, que no los ponían porque costaban muchos cuartos, y a ellas le pagarían una peseta o dos por partir la piedra.

Y traían unos hombres en un camión piedras y las dejaban en las cunetas. Y después otros, las cojían, en unas carretillas, y se las llevaban a las señoras que estaban por las cunetas sentadas. Y cada una tenía una piedra grande cerca de las rodillas y un martillo. Y cogían la piedra pra deshacerla toda en pedazitos. Y saltaban. Y yo a veces iba a mirar y me decían:
- "Sal, neniña, que che vai a caer unha pedriña nun ollo e o perdes. Eu teño que estar aquí para comer, pero tí non tes nada que facer aquí."
Y un día le dije yo:
-"Señora, me quere dar o martilliño e partolle unhas pedriñas."
- "ay mi madre, ti non sabes o que pides nena. Colles un dedo e quedas sin el. Non, Non"
Y no me dejó.

Estaban partiendo la piedra y, entonces, en los baches, que había cuevas en las carreteras, cojían esas piedras pequeñitas y las ponían en las cuevas esas que estaban en la carretera. Y le ponían arena. Venía el viento, volaba la arena y las piedras de punta. Y, a veces, los chiquillos, que éramos malos, le dábamos patadas así a las piedras pequeñas para que estuvieran por toda la carretera.

Pero cuando vino Franco trajeron la moda de ponerle alquitrán. Y las cubrieron todas de alquitrán. Y no se podía pasar hasta que secara el alquitrán. Y como no secaba pronto, le ponían arena de las playas. Y secaba y se podía pasear y ya no estropeaba los zapatos. No los picaban las piedras. Pero si hacía sol, el chapapote se esparramaba del calor. Y pobres zapatos. yo estropeee unos que los quería muchísimo acabados de estrenar. Preciosos. Y presumía con esos zapatos, porque todos me decían vaya zapatos más lindos que tienes.

Los estropeé todos. Llegué a casa y dije yo:
-"Mama, mira que estrago como traigo los zapatos."
-"Ay, es peor que las piedras, Dios mio. Pero ahora ese chapapote...

Y así duro mucho poniéndole ese chapapote. Porque ya de casada, mi hijo salió de paseo, yo le puse una marinerita blanca. Y al poco rato, me vino negro, negro...que yo tuve que bañarlo todo en leche, aceite...yo que sé lo que tuve que hacer. Estaba todo lleno de chapapote. Porque dejaron los bidones en la Plaza de Corcubión, recuerdo como si fuera hoy, los bidones y sin chapapote que ya los habían sacado. Pero estaban manchados de chapapote. Y mi hijo quiso jugar al tule para esconderse y se metió en un tubo de eses. No se dió cuenta de que estaba así. Y que trabajo me costó Dios mio, no se pueden dar idea. El pelo...con Piedra Pómez le tuve que dar a las manos. El gritaba, claro..., lo que tenemos pasado.

Y ahora dicen que España anda mal, que no vale para nada, que es un país de lo último. Qué engañadiños están...que carreteras más hermosas tenemos. Es que no quereis verlo, chicos. No quereis verlo lo que creció España. España es una preciosidad hoy las carreteras. Cuando me lleva mi nieto a pasear por ellas digo yo, señores, a lo que llegamos y luego dicen que en España no se vive. Cuando íbamos por aquellas carreteras llenas de piedras y pinchazo va pinchazo viene. Eh? No se acuerdan de esos detalles?.

Claro, estos jóvenes de ahora no...pero aún los que hablan mal de España los tienen que recordar, pero ahora tendrán 80 años, 70...porque yo los conozco y sé que hablan de España en periódicos y en todo. ¿Qué no crece España?. Caramba si crece, como vivimos, como reyes.

Yo voy a muchas ciudades y naciones distintas, eh, fuí y no ví que vivían mejor que nosotros. Al revés.

Hay que comprender que España estuvimos 40 años parados pero ahora hay que ver como está España. Desconocida. Claro, ahora tambien hay más adelantos, pero antes no querían trabajar que podían estar mejor. Pero se guardaban muchos dineros en las arcas. Están viviendo de rentas muchos que yo conozco. Sí, sí, son ricos. Pero los demás tuvimos que ganar a pulso las cosas porque no nos gustaban esa clase de negocios. Pero bueno, hay que callar, que si no aún tienen más que decir.

Pero España progresó muchísimo.

lunes, 19 de marzo de 2007

Y llegó la Guerra II

Extracto de uno de los primeros artículos del blog http://amis95.blogspot.com/2006/12/y-lleg-la-guerra.html

María Amelia dijo:
(Julio de 1936)

Y yo dije:¿Quien llegó?. El me contestó que la guerra había llegado.

Ese día a las 11 de la noche fueron a buscar a mi padre para llevarlo al cuartel de la Guardia Civil. Le dijeron que como él era cazador tenía que entregar las escopetas.

En esto, había un señor militar pasando el verano y entonces fue él quien cojió el mando. Por ese señor, seguimos aquí vivos. El fué nuestra salvación.

Marchó despues este señor porque tenía al hermano en el Alcázar. Aquí empezó nuestro peregrinar, multas un día y multas otra...

Joaquín Polo dice:

Estimada señora,

Me dirijo a Ud, por que leyendo sobre su historia en su bloc, me encuentro que habla de un militar que estaba de vacaciones en Corcubión y me quedo asombrado pues tal militar era mi tío Luis, entonces teniente legionario que estaba pasando unos días de verano en casa de mis padres, también de veraneo en esa localidad.

El tema es que mis padres me habían contado la historia de como les sorprendio la guerra de veraneo y como el tio Luis (hermano de mi madre) se alzo con el Novimiento en el cuartel de la guardía civil de Corcubión.

Ese mismo verano, en Corcubión nacio mi hermana mayor.

Mi tio Luis se reunio con su regimiento, hizo la guerra y murio como general de división y llego a ser Gobernador Militar de Toledo.

Efectivamente en el Alcazar estaban mi tio Mariano, mi tía y dos de mis primos, al final fueron liberados después de muchos sufrimientos.

He pensado que le gustaría saber quien era ese militar que según Ud. dice les salvó la vida.

Un cordial saludo.

María Amelia dice:

¿Tú eres hijo de Ninia y Marcial?. ¿Me dejas publicar este correo en mi blog?.

Yo conocí a Luis, no sabía que había muerto.Yo lo conocí de soltero, en Corcubión y de allí se marchó a defender el Alcázar, porque tenía familiares dentro del Alcázar. Y yo soy muy amiga de la familia Polo. Yo viví en Corcubión y Doña Mercedes Polo vivía en Corcubión también. Casualmente, un hijo que se llama Antonio es ahijado de una tía mía que se llama Carmen Recaman.

Conocí también a tu abuelo que vino a veranear a Corcubión, y lo conocí ya bastante mayor. Yo cuando conocí a tu abuelo tuve mi hijo y era a los 33 años. Ya hace años, eh...

Así que sí, yo conozco a tu tío Luis que era muy simpático y muy buena persona. Cuando fue el Alzamiento había un teniente en el cuartel de Corcubión, pero él, al ser de mayor categoría, tomó el mando y, no sé si los salvó de la muerte, pero de una buena paliza seguro que sí. Una vez que marchó tu tío ya se empezó a complicar todo.

Joaquín Polo dice:

Querida Maria Amelia:

Efectivamente soy el quinto hijo de Marcial y Ninia, y me encanta ver que conocistes a mi familia; mis padres, tios y mis abuelos (los que entonces vivían), Mercedes, la madre de mi padre y Mariano, el padre de mi madre.

Por supuesto que puedes publicar el correo o la historia o lo que te parezca bien en tu blog.
Encantado de conocerte.

Por cierto, soy Joaquín Polo Campos, quinto hijo de Marcial y Ninia y y tengo 61 años y vivo en Madrid.

Un saludo.

María Amelia dice a sus blogueros:

¿Qué os parece?. Parece mentira que después de 70 años sepa yo algo de aquel Luís, que era mayor que yo y tenía sus ideas de derechas, pero que sabíamos respetarnos cada uno en sus ideas.

¿Qué os parece?. El Internet abre caminos y abre historias...

sábado, 17 de marzo de 2007

Las Magdalenas de Finisterre


Estas son las Magdalenas de Finisterre, que salían antes en Semana Santa. Y después salía un globo con un angelito. Ahora dicen que lo hacen preciosamente.

Todas tenían un pelo precioso, las Magdalenas.

No había nada en Finisterre. Si no pescaban nada, no comían.

lunes, 12 de marzo de 2007

Lolita Nemiña


Lolita Nemiña guapísima. Era muy guapa.

viernes, 9 de marzo de 2007

Ezequiel Abente y Lago

Ezequiel Abente y Lago nació en Muxía, hijo de Don Leandro Abente Chans, médico de la localidad y de Manuela Lago Díaz.

Ezequiel estudió Medicina en la Universidad de Santiago de 1854 a 1863. A partir de entonces, combinó la carrera de medicina con el ejército, llegando a ser general y director del antiguo Hospital Militar de A Coruña.

Como director del hospital, tuvo que dar el máximo de su capacidad durante el retorno a la Coruña de los soldados de la Guerra de Cuba. Barcos llenos de personas enfermas y con las mayores penurias llegaban al puerto y la ciudad de La Coruña se convirtió en un ir y venir de personas deambulando en uno de los episodios históricos más tristes de la ciudad.

Se casó en primeras nupcias con Rafaela Escobar, naciendo de esta relación sus hijos Flora, Elena y Leopoldo Abente Escobar. Más tarde, contrajo matrimonio con Cristina García de la Torre.

Ezequiel Abente era un hombre muy competente que llegó a ser general, no sé si de la Marina o del Ejército, creo que de la Marina. La primera vez que lo recuerdo yo que vino a Corcubión ya era general. Fue a ver a la Tía Filomena y estuvo por el pueblo. No era de esos presumidos...no se daba de valer. Y le dijo a mi padre:
- Mira, ¿aún viven los marineros que tú me recomendaste?.
- Sí.
- ¿Y donde se reúnen?
- Allí, en el bar de Doña Umbelia, en el puerto.
Y Ezequiel pasó todo el día tomando vasos y hablando con los marineros.

Él era feliz así.

El 19 de septiembre de 1996, se descubría una placa en la que podía leerse el nuevo nombre del antiguo Hospital Militar de La Coruña. A partir de ese día, pasaría a designarse Abente y Lago, en memoria de la persona que durante trece años dirigió el centro y que en 1897 trató a los repatriados de la guerra de Cuba que llegaban al puerto coruñés.

Manuel Fraga Iribarne dijo que había sido una bella persona, que había trabajado muy honestamente y que había hecho una labor preciosa. Y eso que no era de derechas derechas, era un hombre liberal.

NOTA - Esta biografía como veis está incompleta. Esto fué mucho de lo que oí yo. Agradezco cualquier dato o imagen que se me pueda dar para completarla.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Victoriano Abente y Lago

Victoriano Eulogio Abente y Lago nació en Muxía, Provincia de La Coruña, en 1849, hijo de Leandro Abente Chans y de Manuela Lago Díaz. Obtuvo, como su padre el título de Doctor en Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela, por lo que el claustro de dicha Facultad en fecha 30 de octubre de 1869 le expidió el “Título para que leyes y pueda ejercer libremente la profesión de Médico-Cirujano en los términos que previenen las reglamentos vigentes”.

Algunos años después de la partida de su hermano Victorino de Muxía al Paraguay, en 1873, su hermano médico, Victoriano, es enviado por los padres para “rescatar” al forajido.

Victoriano llega a la Asunción en los duros años de la posguerra. El Paraguay devastado por la guerra de la Triple Alianza necesitaba el concurso de profesionales de la Medicina. Tomando conciencia de las necesidades de un pueblo que trata de levantarse de las cenizas, Victoriano pone entonces su profesión al servicio de los paraguayos.

El 1 de enero de 1877 contrae matrimonio con una de las herederas de una de las familias patricias del Paraguay: María Haedo Machaín, hija de héroes y nieta de conquistadores. La nueva pareja se establece en la Villa de Concepción donde Don Victoriano ejerció su profesión con espíritu altruista y abnegado, labrándose una sólida posición y conquistando el aprecio y la consideración de la sociedad.

Se dedicó igualmente a la explotación ganadera, para lo cual adquirió un campo de “diez y nueve leguas cuadradas, ochocientas cincuenta y una cuadras cuadradas con dos mil ochocientas setenta y seis varas cuadradas” denominado “Santa María de la Sierra” en el paraje “Santa María” de la dicha Villa de Concepción. El campo limitaba al norte con el arroyo Tagatyia-mi y la cumbre de la Serranía Noaga. Al este la cumbre de la Serranía Noaga y el arroyo Tagatyia-guazú. Al sur el arroyo Tagatyia-guazú y al oeste el arroyo Tagatyia-mi, según mensura realizada el 5 de junio de 1905 por el Agrimensor Don Ernesto Hang y ante el Juez de Paz en lo Civil de Villa Concepción Don José Tomás Barboza.

Don Victoriano Abente y Lago falleció en Asunción, en su domicilio de la calle Presidente Franco 75, el 1 de abril de 1930 a las 7:30 p.m. a consecuencia de una angina de pecho

El Diario LA TRIBUNA en su edición del 3 de abril dice entre otras consideraciones lo siguiente: “Fallece el Dr. Abente y Lago a una edad avanzada, después de haber formado un hogar modelo, en el que el culto a las virtudes de los viejos hogares del patriciado nunca fue olvidado, rodeado del respeto de todos y el cariño de los suyos”.

Por su parte EL DIARIO en su edición del mismo día decía :”Hijo dilecto de Galicia, el Dr. Abente realizaba con su prestancia de gran señor, el prototipo del hidalgo hispano. Su madurez espiritual, la simpatía que emanaba de su persona y la elegancia aristocrática de su figura, rodearon la personalidad del extinto de prestigios y simpatías durante los 57 años que vivió entre nosotros”.

También EL DIARIO en la página de sociales hace una detallada crónica del velatorio y sepelio de los restos del Dr. Abente:.....”Fue sacado el cajón fúnebre desde la capilla hasta el coche por los hijos y parientes más allegados, no teniendo cabida en el convoy fúnebre las numerosas coronas recibidas, las que llenaban la capilla ardiente y alguna habitación de la casa. El cortejo estaba formado por buen número de tranvías y centenares de automóviles. En la Recoleta, y a la puerta de la iglesia, aguardaba el clero revestido y con cruz alzada, entonándose en la capilla un solemne responso de cuerpo presente, procediéndose después a la conducción al panteón familiar.”

Así, impulsados por su espíritu aventurero, al que sumaron luego su amor a la tierra que los había recibido, los hermanos Abente y Lago dieron inicio a una familia, cuyos descendientes, a lo largo de 140 años aportaron a la sociedad del Paraguay destacados empresarios, profesionales, políticos, artistas y fundamentalmente, hombres de bien.

Biografía de Victoriano Abente Lago (artículos sacados de varias fuentes). Muchas Gracias y un abrazo, José Luis Ardissone.
Victoriano Abente Lago es tío-abuelo de María Amelia, hermano de Natalia Abente Lago, su abuela.

lunes, 5 de marzo de 2007

Victorino Abente Lago



Respetando la tradición de los hogares burgueses del siglo XIX y hasta muy entrado el XX, las familias españolas debían poseer entre sus vástagos varones, un militar, un médico y un cura.
El hogar en Muxía de Don Leandro Abente Chans y doña Manuela Lago Díaz ya había satisfecho parte de esa tradición. Faltaba cumplir con la última parte, el hijo sacerdote. El señalado fue Victorino Juan Ramón.

Al conocer el destino de sacristía, incienso y novenarios que le estaba destinado, el joven no tuvo dudas. Lió petates y se embarcó sin rumbo en un barco que partía a América. Desembarcó en Cuba y allí, luego de algunos meses se enteró de una guerra que asolaba un pequeño país de América del Sur, el Paraguay. Victorino se embarcó de nuevo a conocer lo que era una guerra.

Lavando copas y pelando patatas llegó a Buenos Aires. Pero el bloqueo impuesto por los aliados impedía el viaje de barcos de pasajeros a Asunción. No le quedó otra cosa que emplearse en una tienda de abarrotes, proveedora de víveres al ejército argentino de ocupación.

Para su contento, los patrones lo envían a Asunción a hacerse cargo de los negocios de la empresa. En marzo de 1869, Victorino ponía los pies en Asunción, la ciudad ocupada por los aliados, iniciando así la saga paraguaya de los Abente.

Desde su misma llegada a Asunción en momentos difíciles y trágicos de la historia paraguaya (marzo de 1869), cuando las tropas aliadas (soldados argentinos y brasileños) ocupaban la capital, Victorino Abente Lago donó su palabra al pueblo paraguayo.

Durante los días en que, sometida a saco, la vieja "ciudad fundadora de ciudades", la noble capital de 1a "Provincia gigante de las Indias", sufría el ultraje inmerecido de la violación de sus encantos por sañosa soldadesca. Este cuadro, sombrío y angustioso, conmovió el alma del poeta. Afinó las cuerdas de su lira, y, oprimido su corazón de hombre comenzó a cantar.

En las columnas de El Pueblo en 1870 publicó La quyguá verá, El beso, Sonetos y otros poemas. Más tarde, en diversos periódicos, aparecieron La Sibila Paraguaya, Salto Guairá, El Oratorio de la Virgen de la Asunción. En 1887 editó Poemas satíricos y jocosos.




En la pensión adonde había ido a vivir conoció a Isabel Mywskozki Argaña la hija de la dueña y del coronel polaco Luis Mywskozki, muerto en Curupayty. Contrajo con ella matrimonio y se radicó definitivamente en el Paraguay, viviendo en Asunción y en Areguá.

Volvió esporádicamente a Galicia, en 1884 y en 1907. En ese primer viaje, nació en Muxía su hija menor Balbina, la que en el segundo viaje, acompañando a su padre, contrajo matrimonio con su primo, el poeta Gonzalo López Abente. Balbina murió en el parto de un niño que tampoco sobrevivió. Yace al pie del Corpiño, promontorio de piedra rematado en una cruz, tan nombrados en los versos de los dos "mugianes" como ella, su padre Don Victorino y su esposo, Don Gonzalo López Abente.

Empero, la nostalgia aprisionó su espíritu, y cruzó nuevamente el turbulento océano en pos de los azules cielos de la Asunción. La patria de su esposa y de sus hijos se le había adentrado en el alma para siempre.

Fue entonces que, abrazado al Paraguay, dejó correr como una mano acariciante, su canto de consuelo, y rimó su famoso himno de fe:

No llores más, Patria mía,
enjuga el llanto, no llores,
y mira los resplandores
de un nuevo y hermoso día

Yo que tu bien vaticino,
en lo futuro te veo
más grande que mi deseo
en el carro del Destino,
y por radiante camino
marcha rovante y segura
al cielo de la ventura
que en el porvenir se expande,
ventura grande, tan grande
como lo fue tu amargura.

Victorino Abente y Lago tuvo la suerte de ver triunfante al Paraguay en su guerra contra Bolivia antes de su muerte acaecida en diciembre de 1935. Sus poemas, dispersos en diversos periódicos y revistas de aquella época, fueron recopilados y publicados póstumamente en Asunción por su nieto Cándido Samaniego Abente en un volumen titulado Antología Poética: 1867-1926 (1984).

José Rodríguez Alcalá recordándolo, escribía en 1910: “Victorino Abente no es paraguayo; pero su musa, toda ella paraguaya, le ha dado carta de ciudadanía a la vez que se la dieron, por otra parte, los vínculos de su hogar formado en el país. Su robusta estrofa castellana sonó la más alta e inspirada en el coro de la poesía nacional. Cantó las desgracias, las hazañas y las maravillas del Paraguay”.

Biografía de Victorino Abente Lago (artículos sacados de varias fuentes). Muchas Gracias y un abrazo, José Luis Ardissone.
Victorino Abente Lago es tío-abuelo de María Amelia, hermano de Natalia Abente Lago, su abuela.

martes, 20 de febrero de 2007

Escuela de Corcubión años 20


Escuela de Corcubión años 20. La escuela era de hombres… Don Juan y el hijo, Daniel, Caíto, Manoliño, Xoubanova, el de Camona,…

lunes, 19 de febrero de 2007

El luto

Cuando murieron mis abuelitas, yo era pequeña pero las sentí muchísimo. Y me pusieron de luto, de negro. Era la moda así. Y claro, como tenía el traje negro, aún me acordaba más de ella.

Yo cuando murió mi marido aún estuve 7 años de luto. Y mi hermana 17 años. Y ya jamás volvió a ponerse de luto por nadie. Porque antes el luto había que ponerlo. Una vez a mi padre le murió un hermano, y mi hermana no lo puso y estuvo sin dirigirle la palabra bastante tiempo.

Era esa costumbre. Antes, moría un familiar y lo teníamos en casa las 24 horas. Ahora ya nada.

¿Piratas o Badulaques?


Este decían que era un barco pirata que vino a Corcubión. Y vino La Estampa y le hicieron un reportaje. Y salió mi marido explicándole todo.

Y después dijeron que no eran piratas, eran badulaques.

sábado, 17 de febrero de 2007

Cine mudo

Primero venía el farista del Faro de Finisterre, Isidoro, creo que se llamaba, y traía el cine mudo de Charlot al Liceo de Artesanos de Corcubión. Y bajaban el telón del teatro y la ponían ahí. Costaba 1 real. Vaiche boa...

Y allí ponían con una máquina ponían la cinta. Eran películas de los tres hermanos, que ahora no me acuerdo como se llamaban, que eran cómicos, que tuvieron mucha fama. Que ya trabajaron cuando yo era mayor, seguían trabajando hasta que murieron.

Ponte do Porto


Anónimo dijo...

hola maría amelia, me dice mi madre q le sorprende que no hables nunca de ponte do porto, que si allí no te trataron bien. hablas de muxía, de corcubión...pero por aquí también anduviste de vez en cuando. yo no te recuerdo, pero si a danielito y albertito (como les llamábamos entonces, ahora ya no somos unos críos y suena un poco absurdo). Un saludo de nuestra parte y cuidaros todos


María Amelia dice:

Pues dile a tu madre que yo hablo de Ponte do Porto siempre. Y de vuestras familias. Que os portásteis siempre muy bien con nosotros y nos distéis una buena acogida en Ponte do Porto.

Pasé unos días muy agradables. Porque yo ya conocía a Maruja y a Josefina, yo ya estuviera en casa de Tía Pepita en Ponte do Porto. Y después cuando se casó mi hijo, estuvo ahí en el banco, y lo pasé muy bien con vosotros.

Y aún el otro día estuve hablando con mis nietos. Le dije: "Cuanto tú querías a Elenita de pequeña." Un día veníamos de Málaga y decía él: "Apura, papá, que aún es de día, porque quiero ir a ver a Elenita." Y todos nos echamos a reir, porque era un cariño por Elenita terrible. Se llevaban muy bien los dos, eran muy amigos. Y había la otra que era María, que también era muy salada. No sé si casaron, me gustaría preguntarles.

Me acuerdo de todos. De Manolo, de Pilar, de Pitina, de Enrique... eran tan cariñosos conmigo. Y con mis niños, le querían mucho a mis niños. Y mi nieto tiene pasado ahí temporadas en verano.

El día de la Barca, aún le decía yo a Juan José a ver si os veía. Pero no os localizamos. Yo siempre os recordé muchísimo con mucho cariño.

y todos los hijos de Manolo. El pequeño era el ahijado de mi hijo. Manolo vivía en una casa al lado de la tuya, de Pitina, pero despues hizo un chalet. ¿Cómo no me voy a a acordar de vosotros?. Me acuerdo de todo, de todo, de todo... y con mucho cariño.

Ponte do Porto también es muy bonito. Es precioso, con ese río que tiene y ese puente. Hay muchos que aún van a Ponte do Porto y me hablan de tu casa, Pitina, que es preciosa.

Yo ya no he vuelto más a Ponte do Porto, pero si voy la primera visita es para Pitina y el marido, que fueron los que yo más traté. Traté a Manolo y a Pilar, pero yo iba más a casa de Pitina porque vosotros queríais tanto a las niñas de ellos, pues yo iba. Y pasaba allí las tardes.

Me alegro de que estéis bien y tengáis mucha suerte en la vida, que lo merecéis.

viernes, 16 de febrero de 2007

Muxía IV


Intentemos agrupar todos los comentarios de Muxía en un mismo artículo

Anónimo dijo...
muxiana, si quieres q te hablen de muxia, pregunta, que yo tambien te puedo responder, pues conozco bastante el pueblo

muxiana dijo... Hola "Anonimo" yo tambien conozco el pueblo ya que paso alli todas mis vacaciones, pero me gusta que me cuenten cosas de hace años, cosas que yo no vivi y que me hablen sobre gente a la conoci y ya no esta y ahora no pueden saciar mi curiosidad sobre como era antes la vida en nuestro pueblo. Si tu puedes contarme algo me gustaria que lo hicieras y que intercambiaramos historias y experiencias.

Anónimo dijo... muxiana: yo te puedo hablar desde las colas q se hacian en el cabo da vila, para cojer agua, hasta una sra q le llamaban Chuquita q tiraba el contenido del orinal, en la "tajea"que estaba delante de lo q despues fué correos, y de como se vivia en muxia, y el hambre que se pasó.
Tambien te puedo hablar de las romerias del Carmen de Moraime, de S. Roque, de la Barca, de las merendiñas que haciamos, de las pandillas ete.
un saludo

Muxian dijo... Veo que se está animando la cosa con las intervenciones de Muxiana y anónimo.

Me resulta extraño que no haya mas intervenciones de gente de Muxia, desconozco el motivo y me gustaria que opinaseis acerca de esto.

Yo recuerdo esa época de las colas en el "Cabo da Vila", cuando habia roturas en la traida de aguas que venía de Chorente, no se reparaban hasta el día siguiente, pero también recuerdo los sábados mientras hacian cola para el agua, la gente bailaba en el malecón con la música de discos que tenían en el Cine Muxía, el baile duraba aprox, una hora, luego cuando empezaba la película sacaban la música y todo el mundo a recoger el agua o esperar cola.

Los inviernos eran largos y muy duros, los marineros no ganaban dinero debido a los temporales, no podian salir a pescar y no habia otro medio de vida, por tanto lo de la pobreza lo achaco mucho a esto que acabo de comentar.

Es posible que tiempos atrás hubiese hambre, pero yo creo que en toda Galicia, no solámente Muxía, ¿es que acaso nos olvidamos de la emigración hacia los paises sudamericanos?, hay familias enteras del concello que no han vuelto a ver a sus familiares, pienso que esto, si es pobreza, el hambre es otra cosa.

Creo que Muxiana es de mi generación y esto lo recuerda, Anónimo es un poco mayor que nosotros por la época en que situa sus comentarios.

!!!Que bonito hablar de tu pueblo!!!

Un saludo para Mª Amélia y todos los Muxians.

Muxiana dijo...
Hola Anonimo y Muxian.
POr favor Anonimo ponte algún nombre para que podamos dirigirnos a ti de forma más personal que parece que hablamos con los cien anonimos que hay en este blog.

Es cierto que parece que no hay gente de Muxia que escriba en este blog y es una pena ya que creo que podriamos convertirlo, con el permiso de Mª Amelia y con su inestimable colaboración, es una lugar en que todos recordasemos la historia de nuestro pueblo y hacer asi un pequeño homanaje a nuestros mayores.

Yo tambien recuerdo las colas en el "Cabo de Vila" para recoger el agua en la fuente y como despues metiamos los cubos en unos carritos que arrastrabamos hasta casa y el cine de Engracia con aquellas peliculas viejisimas, pero la pelicula era lo de menos, lo bueno era lo bien que lo pasabamos cuando todas las pandillas nos encontrabamos en el cine (ya casi no me acordaba de la musica que ponian antes de la hora de la pelicula)y las meriandas de Moraime ¿las recordais? el pueblo quedaba vacio y todos no ibamos a merendar a Moraime el dia del Carmen o a San Roque un par de samanas despues.
El lugar donde dices que estuvo correos no se si te acuerdas pero antes fue una tienda, la dueña era una señora que se llamaba Juliana y que era la madre de Carmela la de correos y hermana de Clementina, la casa era muy parecida a como esta ahora pero su huerta llegaba a la calle posterior.

Bueno por ahora tengo que dejaros.
Mª Amelia a ver si tu nos cuentas algo del pueblo.

Muchos besos.


Muxian dijo...
Muxiana: La casa de Carmela que mencionas era de su abuelo Laureano Barcia, vendía bocadillos de sardinas y nos vendía un refresco especial hecho por el, gaseosa con un poco de jerez, amén de los cuentos que nos contaba,era una persona especial, tenía buen caracter y todos los domingos pasábamos a visitarle y a probar su bebida.

En casa de su hija Clementina había también bar, yo recuerdo que hacian unos mejillones exquisitos y las tazas del vino ribeiro que servian, aquí también recuerdo salón de baile, habia mucha gente de Muxia los domingos tomando tapas en este bar.

Otro bar que daban tapas era el de Justo, tenía una cocinera especial, creo que se llamaba Sra. Júlia, luego lo cogieron la familia de los Insua, con Canducho atendiendo la barra, los futbolines estaban dentro y nos dejaba pasar a jugar, hacia vista gorda, (es una buena persona).

No podía pasar por alto la TV, los de mi generación la veiamos en casa de los de Novás, la serie Bonanza los domingos por la tarde, era la única TV que había en el pueblo y le llenabamos la casa con tanto niño, eran muy generosos.

Tira de los recuerdos que yo abro el camino.

Un saludo para todos, inclusive Mª Amélia


margaritas dijo...
Yo tambien veia la tele en casa de NOVAS,y bailaba en la puerta del cine de Engracia, y no se si recordareis la cancion que empezaba asi: cuando voy por esos campos y me fijo en los laurelesssss
soy la que entraba de anonimo, que me bautice con el nombre de la bonita playa de las margaritas.
un saludo y espero seguir en contacto

María Amelia dice:

Pues yo sí, yo recuerdo a Muxía sin agua, pero después mi tío Manolo Lastres tenía agua que venía de Chorente. Yo no sé si la trajo él a Muxía, porque el primero que se puso con el agua corriente fue Manolo Lastres. Ahora, no sé si la pago él, o la pagó el ayuntamiento, o como fue. La de él la pagó el para que viniera y después no sé que harían lo demás. Después todo el pueblo cojió agua de Chorente.

Me acuerdo de las colas de Cabo da Vila. Pero mi Tía Quiteria tenía un pozo que se podía beber el agua. Y nosotros nunca carecimos de agua. Luz eléctrica sí que no teníamos, era de carburo, mis tíos tenían una instalación de carburo y el único que tenía luz eléctrica en Muxía era Tío José Lastres, que vivía en la plaza. Aún está la fachada toda igual como la tenía mi tío, aún existe hoy.

Y yo al cine de Engracia, sé que había un cine pero no fuí, porque yo en verano me gustaba salir a la calle en Muxía y en el invierno no estaba. Así que no puedo hablar de ese cine de Engracia.

Ahora, a Moraime, sí, iban mucho las de Novás al Carmen. Porque una vez fueron a comer allá y Muxía quedó desierta. Yo estaba sólo en casa de Tío Manolo, y Tío Balboa quería ir a Moraime. Y fuimos dando un paseo hasta Moraime. Y al llegar nos encontramos a las de Novás y comimos con ellas. Eso es lo que recuerdo de Moraime.

Muxía progresó como todos los pueblos. Además, Muxía vive de la pesca y el marisco, y ahora vaya barcos que tienen. Y yo me alegro mucho de que eso vaya para arriba. Yo no hablo de la pobreza de Muxía. Había pobreza, pero también la había en Corcubión, y Finisterre mucho más que Muxía. En Finisterre fué terrible porque vivían del mar también y eran lanchas a remos.

Pero ahora es otra cosa. Finisterre mira que bonito está ahora, está precioso. Es un pueblo marinero muy bonito. Y Malpica también, es que todos los pueblos vivimos atrasados. No estaba España tan adelantada, no pongamos sólo a Galicia, porque yo tengo ido en coche por Castilla y quedar pasmados como vivían. En casas muchas veces que hasta ni eran de piedra, que con la lluvía se deshacían. En todos los sitios hubo pobreza. Hoy gracias a Dios se vivie muy bien, admirablemente.

¿Y de Muxía dice que yo no hablo?. ¿Qué voy a hablar?. Ya hablé de todo, que era una preciosidad, Hablé de los dos paseos que hicieron tan bonitos los dos, el de atrás y el de delante son dos paseos marítimos preciosos. Y Muxía es otra cosa ahora, claro, porque la entrada la hicieron tan bonita que al entrar parece que va a entrar en una ciudad.

Muxía es mi sueño dorado. Porque yo le quiero mucho, son mis raíces. Mi bisabuelo fué médico de Muxía. Tenía una casa en la plaza de piedra preciosa, antiquísima, eran dos casas unidas. Después la tiraron.

Y Juan José Mosquera tiene una casa preciosísima, donde voy yo a pasar dos meses y medio de verano, que lo paso admirablemente, porque tiene una vista que es una preciosidad. Y lo paso muy bien, porque ese pariente mío es como un hijo mío, y en su casa estoy como si estuviera en mi casa. Y allí paso el verano.

Lo que pasa es que a mí me gusta Muxía, sino iría a Corcubión, a Malpica, que también me gusta, estuve en Laxe...yo en el verano a veces recorría Laxe, Malpica, me gustaba variar, pero a Muxía nunca lo dejé. Siempre fuí, y ahora voy más porque ahora ya no puedo ir esos sitios.

Y voy a casa de Juan José, que lo quiero muchísimo y él también me quiere a mí. Y la mujer también la quiero mucho, y la suegra y el niño. Y hacemos una familia en Muxía. Y estamos juntos. ¿Qué ellos salen?. Yo a veces no salgo, ahora que a veces nos lleva en coche. Y vamos a comer a Sardiñeiro, a Finisterre, a Estorde...

En Muxía tambien vamos a las playas, que son bonitas. La gente va mucho a La Cruz, porque ahora el Coído tiene muchas piedras. Pero el Coído es un sitio abrigado del norte y La Cruz no. Entonces, claro, vamos más al Coído cuando hace viento.

Cada pueblo tiene su encanto y donde se nació siempre se le quiere. En el verano era toda mi familia. Cada día comía en una casa, porque todos me invitaban a comer. Yo iba para casa de Tía Josefina y Manolo Lastres. Y alguna vez escapaba para casa de Aquilinucha, que le quería mucho, era mi prima hermana también. Como Fina Lastres, era prima hermana.

Tanto con la familia de mi padre como la de mi madre, porque nos llevábamos todos admirablemente. ¡Aquello sí que era familia!. Nos reuníamos todos los hermanos de mi padre en Muxía, en casa de mi tío Manolo Lastres, que era una casa enorme. Y allí parábamos todos.

Y también íbamos a casa de Tía Quiteria, y Tía Flora. A veces, dormía allí, con Tía Flora, yo creo que fue la tía que más quise de las de Soliño. Y lo pasaba muy bien con Tía Flora, me contaba cuentos, y tenía unas mecedoras con las que jugábamos Lolita Balboa y yo. Y nos daba una meriendita porque era cariñosísima. Era una santa. Yo la sentí muchísimo cuando murió, la echaba en falta cuando iba a Muxía.

Y yo, a veces, en la terraza de Muxía, estoy pensando. Como quedo sóla a veces, pues pienso, Dios mío, los de Balboa estaban ahí cerca, mi abuela ahí tan cerca en el Ayuntamiento, que era la casa de ella, Tía Quiteria, Tía Aquilina... casi todas las casas eran de mi familia.

La casa de Tía Aquilina, que el marido era médico, y dejó la casa a los de Rey, y la donaron para el pueblo. Esa sí. Vaya casa más linda. Está preciosa. Cuando voy a misa y vengo en el coche a cojer el pan al Bures, veo la casa de Tía Aquilina y me recuerdo de todas las veces que iba allí. Sobre todo cuando me dolía la garganta, que padecía mucho de la garganta de niña. Y me curaba Tía Aquilina. Como el marido era médico, ella parecía una enfermera. Y me curaba la garganta.

Así que tenía una familia fabulosa y cariñosa.

Y también tuve a Fredeslinda, y Marujiña. Fredeslinda era prima hermana de mi hermana. Siempre íbamos a ver a Tía María, a Esperanza y a Fredeslinda. Y yo le daba besos a Fredeslinda, que estaba un poco enferma, y ella decía: "Non me des bicos, que a tua nai non quere, eu pódoche contaxiar miña nena. Non me des moitos bicos e non estés tan encima de min.". Porque yo me abrazaba a ella y le quería. Creo que su marido se llamaba Paco, porque tenía un hijo que se llamaba poco.

Marujiña murió y todos mis parientes de Muxía. No quedó uno. También trataba a Natalita Puertas, que era camarera de la Purísima, ella y Aquilinucha. Y yo les iba a ayudar, íbamos a arreglar la Virgen a la Barca.

¿Y qué quieres que te hable más de Muxía?

Me acuerdo del Gaiteiro de Soutelo, que iba a tocar por la Barca, que era un gaiteiro precioso. El que tocaba la gaita me parece que era abogado, un choco estupendo... Y la Banda de Isabel la ctólica, siempre hacían unas fiestas fenómenas en Muxía, siempre tuvieron fama.

Y buena gente que eran. Me acuerdo de un tal Mejuto, no sé si era barbero o lo que fuera, vivía enfrente de la casa de Tío Manolo. Y ahora la casa la tiraron e hicieron una casa grande y buena. Todo cambió en Muxía.

Me acuerdo de otros que eran muy guapos que vivían enfrente de la casa de Tía Aquilina. Que la hija se casó con un guardia y fué a vivir a Corcubión, que se llamaba ella Catalina. Y se casó con un guardia. Y tuvo 3 hijos, estaba gordísima y andaba con dos bastones que no podía andar. Y dijo ella: "Es que voy a tener 2 mellizos". Y le dije yo: "¿2 mellizos?. Por eso estás tan gorda.". Era un fenómeno de gorda.

Y cuando estaba en casa, vino Don Cándido, que era el médico de Corcubión, y le dijo a mamá:
- Lola, ¿No sabes el acontecimiento de Catalina?
- Sí, ¿dió a luz luego? ¿y dió los dos hijos?
- No, Lola, dió tres.
- ¿Qué me dices? ¿Tres?. Ay Dios mío, tres, hay que trabajo, pobre mujer.
- Pues sí, ella tan contenta, pero el marido cuando le dije uno, dos y tres, se desmayó.

Y esa era muxiana. Y yo basta que fueran de Muxía, siempre hablándoles. Y tenía unos hermanos muy guapos. No sé que serían de ellos. La casa aún existe, es de piedra baja, y esas casas no las tiraron. Están preciosas.

Todas esas casas de piedra y algún cruceiro las hizo mi abuelo Sebastián Soliño. Y cuando los hijos se marcharon para Cuba, que Tío Ramón fué de niño, dijo:
-Mamá me marcho, que yo voy a ser un hombre de negocios.
- Meu filliño, tú eres muy listo, y sé que te has de a abrir camino, pero hombre de tanto negocio como dices no serás.

Pues lo fué. Fué uno de los financieros más importantes de la Habana. Yo ya lo sabía, porque vino con mucho boato aquí a La Coruña, que alquiló todo un piso del Atlantic. Traía 8 hijos y tenía 11. Y vivían a todo gas. ¡A lo que llegó mi tío, que no era nada!. Empezaría barriendo. Y a lo que llegó, a ser un gran capitalista.

Una vez mi madre y yo estábamos viendo la televisión y oímos al de El Corte Inglés hablando de Ramón Soliño. Y entonces dijo: - "Mire yo también a lo que llegué, a lo de El Corte Inglés. Y yo era dependiente de el almacen de él en la Habana. Y no le hice una cosa al derecho y me dijo él señor Soliño: Tu nunca llegarás a nada.". Y mire ahora, si ahora ve el Señor Soliño como estoy." porque claro, el de El Corte Inglés era ahora un potentado.

Y el del Sello Yer, que era pariente nuestro, descubrió eso del Sello Yer. Y no tenía dinero para derle publicidad. Y le prestó, en aquel tiempo, me parece que un millón y pico de pesetas. Y una vez el marido de Fina Lastres, hablando de los de Rey, me cuenta eso. Y digo yo: "Pues mire, ese que le prestó los cuartos a Emilio Rey, que se casó con Melania, era hermano de mi madre". Ramón Soliño fué.

Llegaron a Cuba. Primero fué Tío Ramón, después fue Tío Gabino, que hizo capital también, pero Tío Ramón mucho más. Tenía 11 hijos. Ya cuando tenía los 11 iba a La Coruña, y se estableció allí. Pero vió que no daba tanto y, en vez de el coche de caballos que tenían, ya llegaban coches turismo de esos, y dijo: "Me voy, porque yo no voy a andar en coche de caballos, quiero andar en turismo." Y dijo la madre: ¿A donde vas, hombre, con 11 hijos?. Dijo él: "Voy a ser más rico." Y se marchó y fue cuando se hizo tan millonario.

Era un hombre muy competente y mandaba limosnas para los pobres de Muxía. Yo era una niña, de 10 o 12 años, y oí hablar a mi abuela, que decía. "Xa chegaron os cartos da Barca, de Tío Ramón. Pero mira o que pon aquí. Gabino non dí nada, manda para os pobres y para os que están enfermos". Y Tío Ramón le ponía: "Te mando el dinero ese para que des a quien trabajó y ahora no pueden trabajar. Porque a mí los que no trabajaron no me dan pena, me dan pena los que trabajaron y que ahora estén malamente." Él decía así siempre. Y la abuela decía: "No hay que decir así, es para todos, para todos...". Yo era una niña y oí eso en casa de Tía Quiteria.

Eran buena gente los hermanos de mi madre. Como ellos no eran ricos, pues... Y después al padre lo sacaron del trabajo, no querían que anduviese trabajando en piedra porque era muy malo para el pulmón. Entonces le mandaban cantidades de dinero para que compraran encajes y se los mandaran a él. Entonces dejó de trabajar y trabajaron en encajes, y después vivían muy bien, porque yo ya los conocí en muy buena posición. Con una casa muy bonitiña que aún existe hoy. Y una huerta grande, llena de claveles.

A la vuelta de de Tío Gabino, a la mujer no le gustaba Muxía, y dijo: "Gabino, yo quedo aquí en Muxía mientras tu madre viva, porque tu viniste para estar con ella, pero si ella falta yo voy a vivir en La Coruña que me gusta mucho." Y así fué, pero estuvieron poco tiempo. Amueblaron en Rubine una casa preciosa, la tenían a todo gas. Vinó una pulmonía, lo barrió y ella se metió monja.

Muxía lo que adelantó. Está preciosa. Ahora me faltan unos meses para ir.

Preguntas y Respuestas

¿Cuál es la ciudad que más te gustó?
Roma

¿Una ciudad de España?
Madrid me gustaba mucho cuando yo era joven. Me gustaba mucho. Era una ciudad preciosa y elegante. Pero ahora la encuentro... Es bonita, pero no es aquella población tan distinguida que viera yo en mis tiempos.

Pero a mí la población que más me gusta de España es La Coruña. Y no lo digo porque sea coruñesa. Como está hoy La Coruña es una verdadera ciudad. No encuentro ciudad como La Coruña, tan bonita para pasar un verano y es una ciudad alegre, gente simpática, visten admirablemente, y una alegría siempre hay. La Coruña me chifla.

Y no se pone uno sucio. Yo voy a Madrid con un traje blanco, doy una vuelta caminando y llego al hotel, me miro, y me encuentro toda sucia. El traje blanco todo marchado de carbonilla, todo.

Y Barcelona es una ciudad estupenda. Porque claro, tiene mar y es una ciudad con mar, porque hay barcos de todas clases y todo.

Ahora Granada, Santiago, Salamanca...son ciudades que en monumentos son únicas. Salamanca es muy bonito, muchas cosas preciosas. Y Granada, ya no digamos en Granada lo que hay que ver. Sevilla es una ciudad también bonita.

Cada una tiene sus encantos, pero La Coruña es una ciudad alegre y bonita.

¿Personajes históricos?
De política, Felipe González, Martínez Barrios y García Prieto. García Prieto fué ministro de la República. Y yo lo conocí en una manifestación en La Coruña, en la Plaza de Toros. Hasta hubo tiros y todo. Porque claro, iba Casares, y como Casares era el ministro de Gobernación y había pasado lo de las Casas Viejas en Asturias.

A mí eso de Asturias no me había gustado. Era muy impulsivo Casares Quiroga. No me gustó nada lo que hizo Casares. Yo era republicana, pero eso no me gustó. Hubo muchas muertes en Casas Viejas.

El padre de Casares era de la Coruña, y el padre era un abogado criminalista de La Coruña, era un gran orador. Cuando decían que había un pleito y lo defendía Casares Quiroga, iba todo el mundo a verlo.

¿Color favorito?
El azul entre azul claro y oscuro. Como ese traje que tengo yo. Para mí es el color más bonito y es el que más me favorece. El blanco y el negro también me gustan.

¿La comida favorita?
La perdiz en escabeche. ¡Ay, que rica es!. Y en salsa de perdiz también. Comía dos, eh, cuando era joven. Mi padre las traía. Decía que las mataba él pero, a lo mejor, salían compradas. Compraba los bandos a los de la aldea y él iba a tirar los tiros. Salían de oro. Cada perdiz que comía decía mamá: "Comer oro, comer oro, salían riquísimas." Comía dos. Estaban riquísimas.
Y las patitas de delante de los conejos de caza, me gustaban mucho.
Y los raviolis hechos por Doña Paulina Casanegra. Doña Paulina cocinaba que era una maravilla, riquísimos.
Y la empanada de brona de mi suegra, que bién la hacía.

¿Y el postre?
El tocinillo y la tarta de almendra. También me gusta el flan, pero más el tocinillo.

¿Una playa?
La Langosteira, cerca de Finisterre. Preciosa. Hay playas preciosas, porque la de Carnota tiene más kilómetros que la Langosteira. Pero a mí la Langosteira me gusta mucho, porque hasta tiene pinar. Y también la de Estorde es buena playa. Y hay otra que pertenece a Cee, más allá de la Ameijenda, Gures, es una playa también bonita.

Es que por Corcubión hay muchas playas preciosas.

Pero yo la que más quiero es a Quenje. Es una playa pequeñita, pero que yo le tengo mucho cariño a esa playa de Quenje. Y pasé allí, nadé allí....que buenoooo...nadaba que era una maravilla. Con mis amigas iba hasta los pontones donde daban el carbón, nosotras íbamos nadando. Y nos tiraban una cuerda para descansar, y después dábamos vuelta y otra vez a nado hasta la orilla. Era una playa cerquita, una playa familiar, todos parecíamos una familia en la playa. Allí fue mi niñez y mis baños.

Después estaba el Camping, que ahora le llaman Hortensias, y había una terraza muy bonita, y todas íbamos a tomar allí café. Poníamos una faldita por encima del traje de baño y subíamos al café ese. Y lo pasábamos muy bien, porque eran muy agradables los dueños, y nos atendían muy bien y con cariño. Era como si fuéramos todos hermanos. En mi niñez en mi pueblo todos éramos unidos y nos queríamos. Ahora ya no hay eso.

¿Un equipo de fútbol?
El de Corcubión cuando yo era joven. Y era una lucha con Cee. ¡Mi madre querida!. Hasta nos tiraban piedras a los de Corcubión. Después me aburrió ya.

¿Te emborrachaste alguna vez?
Una vez. No, dos. No, una, porque la otra no llegué a emborracharme. Bebí pero no me emborraché.

En una boda, con un calor asfixiante, y no había nada que comer, todo era champagne. Champagne, champagne...y todos, no fuí yo sola, salimos todos mareados. Porque todo era champagne. Un día de calor que abrasaba. Y fué en una sacristía de la Iglesia de Santa Lucía. No quiso hacer boda, pero puso allí unas copas de champagne. Pero eran por cajas y la gente bebió champagne cuanto quiso y todos salimos mareados. No fuí yo sola.

Unos se fueron a hacer un escándalo al Náutico. Yo ya me fuí para casa, no daba pié con bola. Pero los otros fueron a hacer un expolio al Náutico.

¿Fumaste alguna vez?
Nunca. No me gusta. Siempre ví que el tabaco es un vicio y que enferma a uno. En mi casa nadie fumó, no siendo mi padre y la más pequeña. Y así está de los bronquios, que no ha quién la aguante. Estropeó todos los pulmones. Ella fumaba, no delante de mi padre eh, delante de mi padre nunca fumó. Las amigas de ella fumaban y ella también fumaba.

¿Cuando tuviste más miedo en tu vida?
¡¡¡Ay, cuando la guerra, contra!!!. Caraina. Hombre, eso ya no se pregunta. En la Guerra. no era vivir. En la guerra fué horrible. Yo con decirte que no leía el periódico, todo lo que venía era matanzas y fusilamientos. ¡Cuantos años perdí de mi juventud con la guerra!. ¡Qué tristeza!. Si yo hasta tuve una depresión terrible, tuve que marcharme para La Coruña. Me llevaban a todos los sitios en La Coruña para distraerme, pero no había quién me distrayera.

¿Cuando lo pasaste mejor?
En mi juventud. De niña lo pasé mejor que nunca. Porque jugaba y no tenía preocupaciones de ninguna cosa. Yo era feliz.

viernes, 9 de febrero de 2007

Don Francisco

Ese chico me decía que gracias al cura de Corcubión no habían fusilado a los de Corcubión que estaban presos, y que el cura lo trabajara para que saliesen.

Eso a mí no me extraña nada, porque ese cura no era un cura, era un santo. Porque él murió pobre, sin un céntimo. Andaba con los zapatos todos estropeados, nada más que un par, que los mandaba arreglar al zapatero, y hasta una vez tardó un poco en decir el rosario porque tenía los zapatos que no se los había mandado el zapatero.

Era un verdadero ejemplar de cura. Un día lo fuí a visitar y ví que tenía un trocito de membrillo, uno de queso, uno de membrillo, otro de queso...
Y dije yo:
- M.A.: ¿Y esto qué es?
- D.F.: Esto es el postre del mediodía, éste el de la noche,...
- M.A.: ¿Y los pone así?
- D.F.: Claro, hay que rendir
- M.A.: Pero si le hago así, fuiiiiiiii, y esto va por el aire, porque son como papeles de fumar. Don Francisco, así no se vive.
- D.F.: ¿Y luego qué quieres? ¿Que coma como comes tú?. Que coméis demasiado en vuestra casa, demasiado... y de grandes cenas están las sepulturas llenas.

Una vez él estaba enfermo en el hospital, que se fuera a operar de una hernia. Y entonces fué el sacristán a verlo. Y él lo primero que le dijo:
- ¿Cómo están los feligreses por allá?
- Pues hay uno muy malito, fulano de tal, que está muy grave, está enfermo y está sin colchón.
- ¿Y tú no le diste un colchón?
- ¿Y yo de donde voy a sacar o colchón?
- Pues de mi cama. Muy fácil. Le das mi colchón. Ahora cuando marches, le das mi colchón.
- ¿Y usted cuando salga del hospital donde duerme?
- No te preocupes de mí que ya me lo darán. A él no, pero ami me lo han de dar.

Y como eso, muchas cosas. Ganaba y ya lo esperaban en la puerta de la iglesia. Si tenía funerales y si iba a Cee, ya lo estaban esperando para sacarle el dinero pidiéndole. Muchos no lo necesitaban, pero él lo daba. Como llevara en el bolsillo, él daba todo.

A mi suegra a veces le pedía prestado para limosnas. Y después tardaba en pagárselo. Y mi suegra le decía:
- Yo soy una viuda y tengo que mantener a mis hijos, Don Francisco.
- ¿Y qué quieres?. Espera un poquito más mujer, que pronto te los daré.

Y siempre con esas cosas el pobre. Daba todo lo que tenía. Era un santo verdadero.

Cuando enfermó mi marido fuí a Corcubión, y fuí a la Iglesia por la mañana, cuando estaban limpiándola. No hay nadie, y voy a rezar al Santísimo. Y estaba pidiéndole al Santísimo y me eché a llorar. Y veo que me ponen una mano en el hombro y era Don Francisco.
- ¿Qué haces aquí tan temprano en la Iglesia?
Estoy rezando que me pasa ésto, que mi marido le dan cuatro meses de vida y estoy deshecha.
Y dice él: - Marcha para casa tranquilamente, que tu marido no muere de ésta. Ha de vivir muchos años. Él va a vivir mucho porque lo voy a pedir al Santísimo. Yo pido todos los días por mis feligreses, pero esto lo voy a pedir aparte también para que él no fallezca. Y ve segura, y no quiero que pienses más en que te va a morir. Ésto va de largo, ya verás."

Y efectivamente, veinte años me vivió. Los médicos pasmados de que él tuviera esa larga vida.

Y él siempre pidiendo por él.

Una vez un amigo mío, Chete, me mandaron una fotografía felicitándome las Pascuas con la fotografía del cura. Le había sacado una fotografía. Yo quedé tan contenta que la tengo en un marco en mi habitación. Y siempre me levanto y le doy un beso y siempre le digo: "Pide por mí, que tú no lo necesitas que eres un santo." Y le pido por mí, que me tenga en cuenta y que sea una buena mujer y cumpla siempre con mis obligaciones.

Porque Don Francisco era un santo. Otros los hacen santos y no son tan santos como él. Si él no se salva, no veo quién. Porque murió pobre, sin un céntimo, todo lo daba a los pobres. Fue un ejemplo de buen cristiano.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Hambre y estraperlo

Me hablas de si pasé hambre en la guerra. Hambre no pasé porque mi padre conocía a mucha gente de la aldea porque era cazador, y entonces traía muchas cosas. Si mataban un cordero, venía un carro de vacas lleno de leña y los alimentos por debajo, porque nos traían todo de estraperlo, claro. Mi padre gastaba mucho y, claro, había apuros. Pero yo comí muy bien.

Y un día uno de la aldea que era muy amigo de mi padre le dijo: "Don Salvador, usted está pagando moito de estraperlo, e ten aquí cerca unha finca que é sua e dos seus irmáns. É unha fincaza estupenda e ten de todo. Ten millo, ten trigo, ten patacas, ten de todo o que hai. E verduras, fabas, ten de todo. E vostede está gastando unha millonada no estraperlo."

Mi padre no hacía caso a la finca, porque algunos de sus hermanos estaban fuera, otros no querían... Un día la fue a visitar y vió todo lo que tenía. Le escribió a los hermanos y todos aceptaron. Uno que estaba en Palma de Mallorca le dijo que él no necesitaba nada de eso, pero que le mandara unos saquitos pequeños de maíz para mis palomas.

Mi padre le escribió y dijo: "Lo que te toca es bastante, porque aquí venden de estraperlo, pero vas a jugar con los estómagos de los que están pasando hambre." El de Mallorca le dejó todo a mi padre. Y una que era millonaria le dijo que vendiese todo de estraperlo al mayor precio posible, porque ella también compraba de estraperlo muchas cosas. ¡¡¡Y ella era millonaria!!!.

Y le dijo mi padre: "Si quieres venderlo de estraperlo lo vendes tú, porque yo no juego con los estómagos de los españoles. Yo lo que me sobre ya sé a quién se lo tengo que dar, yo no trafico con eso."

Y a muchas gentes de dinero, algunos de derechas, mi madre les daba trigo y trozos de brona. Porque hacíamos brona en la cocina de casa, muy bajita y muy tostaditas. Y otras con centeno que estaban riquísimos. Y salían a la calle comiendo el pan de brona.

Y mi madre iba a jugar a la brisca con unas amigas, se reunían y una de las señoras de esas dijo: "Quién me diera saber quien les da a los chicos esos que llegan por las mañanas, dejan las piñas en alguna casa, y llevan unos trozos de brona que hasta me dan a mí envidia." Y mi madre calló.

Al día siguiente, mi madre les dió brona otra vez pero no los dejó comer afuera. "Comerlos aquí dentro, que si no aún me van a meter una multa. Asi que, nenos, comede e calade a boca."

Y una vez estando en casa, llegó una que era muy derechista, y empezó a cantar con rabia haciendo su labor. Y le dijo Mamá:
- "Mira, mujer, ¿y hoy por qué cantas de esa manera?. Que parece que cantas con rabia.
- "Pues sí, Lola, sí, de hambre"
Y mi madre miró para ella y dijo:
- "¿Tú de hambre? ¿Pero no teneis dinero?"
- Sí, Lola, tenemos, pero las estraperlistas no nos venden porque somos de derechas. Y ellas ya saben y no nos venden nada. Y desde ayer, no comí nada."
- "Bueno, pues mira, vas a comer ahora.". Y le dió maíz, centeno y alguna cosa que estaba hecha por casa.

Y yo le conteste:
-¿No es lo que queríais?. ¡Pues ahora toma!.

¿Usted me pregunta si yo pasé hambre?. Yo hambre no pasé. Matábamos un cerdo y hacíamos cocido. Ahora, frito pocas veces se comía, porque el aceite estaba carísimo. Iba a 100 pesetas y había que ir a buscarlo a Finisterre, y no a todos se los daban. Había gente de derechas que no se los daban y venían a buscar un pocillito de aceite a nuestra casa.

Y gracias a Dios, sí, comimos. Pero no como nosotros comíamos antes de la guerra. Nosotros no eramos ricos, pero vivíamos bien y comíamos admirablemente. Porque de aquella se comían dos platos, un entrante, una sopa y despues un postre que se hacía en casa, cocas de manzana o algo así.

Hambre no pasé gracias a Dios. A mí lo de comer no fue de lo que más me importó. Ahora, las penas que pasé siempre las recordaré.

domingo, 4 de febrero de 2007

Mi hijo era el más gracioso de todos


Esta es en la casa de Paquiño. Este es Paquiño, éste es Daniel, y éste es hijo de un militar que se llama también Daniel. Y éstas eran unas hermanitas de él, en casa de Paquiño, el día de su santo.

La madre nos invitaba y éstos amigos de él iban a las casas de los demás, y decían. “Lo pasamos la mar de mal. No había embutidos.”.

Y la madre también les dió embutidos esa vez. Y dijo:”Bueno, ahora voy a hacer una cosa especial, que a lo mejor nadie os lo dio, pero yo, como sois unos hombrecitos ya os voy a poner un vino estupendo, una manzanilla, exquisito.”

Y va Daniel y lo prueba, así de pequeñito. “Mira, María Teresa, esto es un vino corriente, de manzanilla nada.”.”Oh, ¿y luego tú sabes lo que es manzanilla?” “Sí, porque en mi casa hay una caja que vino del bar de mi abuela y yo probé sin saber mis padres, porque eran muchas botellas. Y sabe a otra cosa. Y esto es vino corriente y gracias.”

Mira, María Teresa se mondaba cuando lo contaba, porque fué la verdad.

Siempre el padre de Paquiño contaba cosas de mi hijo que le hacían mucha gracia. Una vez estábamos en el bar, y llegaron ellos de jugar, y Danielito estaba pensativo.
-“¿En qué piensas, Daniel?”
-“Mañana ya empieza la vida a fastidiarme…”
-¿Y qué vida?
- Mañana empieza la mala vida, hay que estudiar…”

Todos ellos estudiaban en los Maristas. Mi hijo era el más juguetón de todos, era el más gracioso.

viernes, 2 de febrero de 2007

Veranos de Juventud


Esta es en Muxía. Nos sacaron esta fotografía en Muxía. De izquierda a deracha, Pastora, yo, José Luis que era precioso, Antonio y Lolita. Y mi padre y mi madre. Falta Salvador que aquí no está.

Salvador nunca está. Ese año le cayeron tres piedras en la cabeza, subió a una pared y estuvo gravísimo. Nos hizo pasar un verano en Muxía... Tuvimos que llevarlo a Santiago y todo. ¡Era un discurridor!.

Fueramos a pasar un mes a Muxía, le dió a mi mamá la gana de ir a Muxía. Este traje de Pastora era precioso, de lana verde.

Foto: Pastora, María Amelia, José Luis, Antonio, Lolita y mis padres, Lola y Salvador.