domingo, 12 de octubre de 2008

miércoles, 1 de octubre de 2008

¡Que más quisiera yo estar despierta!

Queridos blogueros:

Soy María Amelia. Me pusisteis un poco verde porque yo no hablaba. Yo no hablaba porque no podía. Estuve enferma y aún estoy, estoy muy mal. Y no tengo gana ninguna de hablar ni de ir a ningún lado, ni peluquería ni nada. Se me fue el humor. Tengo muchos dolores y muy malestar.

Y mi nieto no os aviso nada, porque él también tiene mucho trabajo y estuvo ausente. Trabajando. No puede estar siempre a mi lado escribiéndome. Bastante hace.

Yo os deseo muchas felicidades y me gusta mucho que me escribais. El otro día ya leí todo lo que me escribisteis, porque yo leo todas las cartas que me enviais. Y cuando recibí la de Manolo Marzal...es una de las cartas mejores escritas. Y como pone el asunto de la vejez. Se ve que es un hombre muy instruido, o periodista, o escritor, porque el artículo que me mandó está muy bien escrito.

Y él entiende a la vejez y me da consejos, pero el caso es llegar a mis años y tener la satisfacción de poderse expresar como lo hacía yo antes, hace unos meses. Yo ya era una anciana, pero con más posibilidades para hablar y entender lo que nos pasa a los ancianos. Pero ahora estoy muy agotada, muy agotada. No sólo ya la vista, porque es ver luces, luces, luces...y un mareo constante en el cerebro que no puedo más. Despues tengo un catarro a los bronquios. Y ya tengo las enfermedades que tengo, que tengo el corazón envejecido y me fatigo, me canso y me canso hasta de hablar.

Y yo te comprendo todo lo que me dices, Manolo. Me has entendido y me gusta lo que me dices, y que me vas a tirar de las orejas. Hay otro que también me dice que me va a tirar de las orejas para que me espabile y no diga tonterías de la vejez. Pero...como él no las pasa. ¡Ya me lo dirá él cuando sea viejo!.

Yo nos hablo porque no puedo, porque vosotros no sabeis lo que es la falta de vida, la tristeza que invade a uno. Y no tener fuerzas para saber llevar este resto de vida que me queda. Yo quisiera ser más fuerte, pero no puedo.

Algunos me dicen, ya veis que leo todo lo que escribis...unos me escriben cosas preciosas que me animan, que me alentan, no sólo ya personas mayores, sino hasta niños. Gedc también me trae mucha atención, que le he cogido mucho cariño por las veces que me defendió. Y Quenxe, Chelis, Jayja, y la de Holanda...y Antonia la americana. Y tantos y tantos, pero no recuerdo, porque hay momentos que pierdo la noción del tiempo. Y los nombres...estoy en cama a veces y me acuerdo de todos y vengo aqui a hablaros y es como una nube. ¡Que más quisiera yo estar despierta!. Pero no puedo, me hundí.

Dicen que Dios me está dándome ánimos y vida para disfrutar y poder llamar cuando yo quiera. no, yo no le pido nada de eso a Dios. Nada más que le digo que no me dé dolores y que me saque esta tristeza tan grande que tengo.

Nunca fui triste, siempre fui alegre. Todo lo llevé con paciencia. Claro, a veces me incomodaba, quien no se va a incomodar de cosas injustas que le pasan a uno, de amigas que quieres y te resultan unas injuriosas. Y hay personas muy sádicas, que me escriben con mucha maldad. No sé si serán conocidas mías. Algunas que me conocen por mis ideas, y ellas piensan de otra manera.

Fíjate tú una cosa tan sencilla que se le ocurrió a mi nieto de esto del blog. Y me hizo mucha falta, que me hizo mucha falta, que estuve dos añitos, ahora van a hacer, encantada de la vida. Tuve mucha compañía y tengo que me siguen escribiendo. Son muchos, muchos, los que me escriben.

Y tres o cuatro, ya le digo, unos farsantes. Como ellos no llegan a nada...

Sí, ya se que los viejos tenemos nuestros defectos, pero es que a veces estamos amargados de lo que nos ha pasado. Y ahora nos viene a la mente. Porque yo tuve de todo, disgustos y alegrías, pero mire usted lo que es ahora a última hora.

Hay viejos que también son soberbios, ya lo comprendo que me lo dice uno ahí. Hay viejos soberbios. Pero esos viejos soberbios han sufrido lo suyo también. Y los hay buenos y los hay malos, los viejos también tenemos nuestros defectos. Y los que fuimos felices algún tiempo, recordamos más ahora de viejo lo mal que nos hicieron que casi lo bueno. Porque nos vemos tristes, acabados, llenos de dolores... esto de la vejez hay que pasarlo para saber lo que es.

A una le da por estar muy alegre, muy alegre. Yo no, ahora no estoy muy alegre, que le voy a hacer. Quiero leer y no puedo, hoy para leer vuestras cartas tarde un año, toda la mañana...

Pues sí, mujer, me acuerdo de todo, y de los chilenos muchísimo. Gedc, sí que te acuerdo. Y de todos los chilenos. Son los que más me escriben, pero a montones... es una cosa esta, que en Chile caí muy bien.

domingo, 31 de agosto de 2008

Al viejo hay que educarlo



Buenas Tardes queridos blogueros:

Ayer tuve una entrevista con una radio de "Bolivia" y me presentó a dos ancianas, no se si eran de Bolivia, que ahora se me olvidan mucho las cosas. Ayer podía hablaros, pero me entretuve con otra cosa... ayer sí que estaba despejada, hoy ya no estoy tanto.

Y tuve esa entrevista, preguntándonos como vivimos tantos años, como nos alimentábamos, como lo pasamos... y todas esas preguntas que ahora le hacen a las ancianas. Ahora parece que quieren saber más de nosotros. y a mí me interesa mucho.

Y decían si yo le hablaba a las ancianas y les comentaba mi manera de ser y de pensar. Y les extrañaba un poco que yo fuese tan moderna, vamos...en querer ver cosas nuevas e interesarme en lo que pasa en la humanidad.

Claro...ahora empiezan a hacer un poco caso de las ancianas. Parece que la prensa y el internet se inclinan un poco hacia nosotros. Pero no del todo.

Yo ya no estoy para hacer ni formar una sociedad de ancianas para defendernos. ¿De ancianas?. De ancianas y ancianos. Pero yo ahora ya no puedo hacer nada con la edad que tengo.

Pero yo tendría el gusto de que alguna persona inteligente y buena persona que formaran una sociedad para defender a los viejos, a los ancianos...porque educan a un niño, educamos a los niños, le damos todo lo necesario...¡pero a un viejo no!.

Una persona, a los 60 años ya la debían educar para ser una anciana alegre, que quisiera conversar, tener amigos...no morirse en la tristeza. Eso es lo que debían educar al viejo. Pero no, nos viene la vejez...tras...de repente.

Quiero decir que si a los 50 años tenemos esa sociedad y nos dicen como vamos a encaunzar hasta llegar a los 80 o 90. Los régimenes que tenemos que hacer, los ejercicios, saber contestar a las preguntas que nos hagan y estar al día. y no cuando nos hacen una pregunta quedamos...atontados, a veces sin poder contestar, porque no nos tienen al día.

Al viejo hay que educarlo, mejor dicho, a los 60 años ya debía educarse para la ancianidad. Porque aunque seamos unas más listas que otras, y tengamos nuestra voluntad y hacemos lo que queremos... No hacemos todo lo que queremos, no, porque a veces no tenemos por donde andar, porque no tenemos quien nos explique una cosa.

Esas señoritas que están cobrando un sueldo, que dice que visitan las residencias, que visitan los hogares...ya hablé yo varias veces de esto, ¿no?. Y cuando se le va a hacer una pregunta se retuercen de una manera que no le explican nada de nada. Y claro, hay ancianas que no son luchadoras, y se callan, y así se mueren, callando.

Porque yo esas chicas no sé que trabajo hacen. Yo visité a varias y fuí al ayuntamiento. Y una vez hasta fuí a un juzgado, que dicen que estaban comunicando esas chicas con el juzgado, y con el ayuntamiento, con tal... . Y no había nada de nada. Las chicas sí, pero no te daban explicación ninguna. Una hasta me dijo que no estaba neterada de lo que le iba yo a preguntar y que no sabía. Bueno, entonces iré a una que me explique los derechos que tengo yo como anciana.

¡Que me explicase que derecho teníamos las ancianas!

Y me dijo que ella no sabía nada de eso y que tal. Y esquivándose. ¿Para que le dan un sueldo a una persona que no vale para nada?.

No nos explican nada. Nos viene la vejez, perdemos facultades, y aquí no nos explican nada.

Yo creo que una anciana...bueno, si está mal de la cabeza no pueden explicarle, porque ella no comprende. Pero así todo, hacerle la vida fácil, no encerrarla. Está mal de la cabeza dejarla. Noooo, hay que mirar y hacerle una vejez agradable porque ella ya tuvo bastante lucha en la vida. Y tuvo temporadas alegres pero muchas tristes tambien. Y ahora de vejez que tuviera un descanso agradable. Que supiera que tiene derechos, que tiene su paguita decente, la verdad una no puede vivir con la paga que tenemos. Claro, dicen que la economía anda mal, yo lo comprendo, pero a veces dan regalos a otras comunidades y nosotros lo estamos necesitando.

Porque a los viejos con mandarlos para una residencia o en casas con esas chicas que van y vienen, no sé lo que hacen. Nooo, más formal, tener un presidente que no enseñe a ser viejos, los derechos que tenemos, como tenemos que tratar a la gente porque también hay que enseñarnos, porque también nos volvemos gruñonas. Y, a veces, desesperadas. Porque no explican. No está bien informada nuestra época de la vejez.

Aquí hay psicologos para niños, hay tal, hay cual, pero para los viejos no hay nada. Al viejo hay que ir educándolo y dándose cuenta la anciana de que va a perjudicarse en salud, que cae la dentadura, que caen las pestañas, que se arruga la cara, y eso nada más que nos lo enseña el espejo.

Pero si ellas dieran una explicación de lo que es la vejez, lo que es estos dolores que tenemos, que haciendo ejercicios de jóvenes a lo mejor no llegamos a padecer tanto de los huesos. Porque cuando somos jóvenes a veces trabajamos más horas de las que debemos. Y no, debe haber una persona que dirija la sociedad para cuando seamos ancianas. Que nos vayan explicando. Porque de repente, te miras al espejo y te das cuenta que has cambiado de fisionomía, de caracter, la mirada...una mirada triste, lejana cuando uno mira para un anciano. Las hay alegres, sí, pero llega un momento en que no estamos alegres. Ya nos cansa la vida a veces. Me dicen da alegría, da alegría, da alegría pero a mi no me la dieron. La tengo que buscar yo y esforzarme.

Bueno, yo aún tengo suerte, que ya veis con el Internet y todo, no me encierran en un habitación. Como otras están encerraditas allí. Es triste, la vieja piensa y discurre sobre lo que le está pasando. y que no puede mejorarlo porque no encuentra una sonrisa. Pues sí, la anciana necesita conversar y estar entre la gente. Porque unas callan y pasan la vida en una pura angustia. Pues no. Trabajar hay que trabajar cuando se es joven. Sufrimientos ya tenemos bastantes cuando somos jóvenes. Y alegrías. Y sabemos llevarlas mejor. Porque yo de joven tuve penas bastante grandes, pero como había salud y fuerza y gana de vivir. Pero una vieja no tiene ganas de vivir cuando está ya muy caída como yo. Yo hasta ahora estuve bien, pero ahora ya me cansa esta angustia de vejez. De que quieres hacer una cosa y no puedes, de que quieres hacer tal, y a veces causa risa.

No, aquí una sociedad para preparar la vejez. Que tengamos alegrías, unidad. ¿Por qué hemos de dejar nuestras casas?. Y que nos gobiernen con conciencia, porque a veces te dan consejos que te estropearon. no hagas caso, haz esto, haz esto otro, no, no es así.

Y si hubiera gente caritativa, que la hay, porque conmigo fueron muy caritativos, porque me sacan muchas penas y me dan alegrías, hasta niños de 13 años. ¡Si hay bondad mujer!. Pero es que no estamos unidos como debíamos estar.

Una persona inteligente y honrada y fiel. Y hacer una sociedad que también no sea mala de llevar, que cojan gente que les ayuden, y que lleven con paz la sociedad de ancianos. Que sean personas inteligentes y que sepan comunicarnos lo que tenemos que hacer un anciano. Y vivir la vida, y lo que nos queda.

Si hay que morir, morir con algo de alegría. yo ya no lo digo por mí, porque yo tengo alrededor gente que me quiere y bastante. Y ya lo veis, no me falta de nada, gracias a Dios. Pero a muchas sí, a muchas le faltan. Y tienen para pasarlo mejor aún que yo, pero las atan. No, eso es un pecado, pero mortal. Que le hagan desgraciada a una anciana la vida. Si ya tenemos bastantes sufrimientos en el cuerpo. Y dirás, hoy estás pesada María Amelia porque estás hablando de tus enfermedades.

Es que hay que ser anciana para saber el sufrimiento que hay. Es perder todo, es como si te arrancaran todo. Ya no eres tú. Te miras al espejo y quedas asombrada. ¿Pero soy yo aquella persona?.

La vejez...dicen, ay es preciosa. Pues no. Yo fuí feliz hasta los 92 años, no es que ahora sea una desgraciada, pero ahora me encuentro vieja. Y quiero salir y no puedo, quiero ver cosas y no veo. Pues para eso hay que prepara a una persona, para que no te caigan de sorpresa. Porque a mi me cayó de sorpresa. Yo creí que un anciano no tiene estas preocupaciones.

A mi me quedó la mente clara, ya la tuve más clara de la que la tengo, y cada vez menos. me estoy dando cuenta. Y cada vez va para abajo, para abajo... Y es triste.

Yo creo que buscando medios como ahora hay para todos, para un viejo entretenerlo. Para los pocos años que quedan de vida, distraerlo. Con lo que sea, contándole cosas agradables, no críticas.

Bueno, un abraciño muy grande para todos. Y gracias por todas esas cartiñas que me escribís. A ver si voy mejorando, o emporando, que es lo más natural a mis años.